Saturday, January 12, 2013

1. Conocí a Juan a través de un profesor de la facultad. Como suele ocurrir con las grandes historias de amor --las que se dan por casualidad- podría no haber pasado. Si Juan no se hubiese hecho amigo, hace casi 20 años, del que eventualmente sería el adjunto de una materia de Comunicación; si yo no me hubiese cambiado a una privada; si, como fantaseé en primer año, me hubiese cambiado de carrera, podría no haber sucedido. Me vio en Facebook, me contó al principio, y me dijo que tenía ojos hermosos. Grandes. Mucho después me haría llorar, mucho, y me contaría un secreto: que tiene el don de precisar exactamente el momento en el que voy a quebrar, "Ponés la misma cara del gato con botas".

2. "Hola".
"Qué linda que sos".
"Hablame, dale".


"Hola, ¿nos conocemos".
"No pero me pareciste linda".
"¿Vos no me habías agregado y borrado hace algunos meses?"
"Sí, es que justo te habías ido a Europa y pensé que te quedabas mucho tiempo. Las relaciones a larga distancia no funcionan :)"
"¿No tenías una novia, vos?"
"No, corté".

3. Me invitó a salir un par de veces. La primera le dije que tenía una fiesta cerca de su casa y que si quería podía pasar para conocernos. Me dijo que sí, que pasaba a darme un beso, y que otro día saliamos a tomar algo. No se dio, llovía mucho, me quedé en mi casa, no me importaba tanto verlo.

"Qué querés conmigo?", le pregunté antes.
"Qué pensas que quiero?"
"No sé, se me ocurren un par de cosas zarpadas"
"Bueno, decime los tres estadios: la zarpada, la modesta, la simple"
"Me querés conocer, besar, coger?"
"Todo eso, sí. Aunque no necesariamente en ese orden".

Cuando conocés a alguien y te gusta mucho te olvidas que dice boludeces. "Aunque no necesariamente en ese orden"? Me iba a coger antes de conocerme? A coger antes de besarme? Pero en ese momento se me había ido toda la sangre a la concha. Hablabamos horas, miles, yo le tiraba frases como "flujear la silla" cuando hablabamos cachondamente por Gtalk en la oficina o "Transar la concha" cuando hablabamos de técnicas que favoreciamos a la hora del placer. Estabamos calientes, Juan y yo, y aunque la primera vez fue una frustración entendimos muy rápido que al menos en ese plano eramos muy compatibles.

4. Un Campari. Siempre pido eso. Me siento y lo espero en Neocultural, un bar de San Isidro que abajo es lo más normal del mundo pero que arriba tiene un VIP con futones. Era un miércoles. 15 de agosto. Hacía frío pero me puse un vestido y unas calcitas y una campera de cuero. Estaba buenisima, al menos así me sentía. Lo esperé un rato. Estaba nerviosa. "Estamos en esto juntos", me había dicho antes. "Yo también estoy nervioso pero la procesión va por dentro", remató antes de salir de la oficina ese día.

Cuando lo vi no me gustó tanto. Era bajito, tenía pancita, todas esas cosas que después, enamoradisima, me parecerían encantadoras. Pero me gustó que cuando sonreía se le hacían unas marquitas en los cachetes. Me gustó, también, que hablase mucho, que no la tuviese que remar para nada. Me gustó que me agarrase la mano. Me gustó que diga "nos equivocamos de lugar" y nos llevase a los futones. Me gustó cuando me besó y se me tiró encima y me tocó en los lugares correctos. Me gustó cuando pagamos rápido y estacionamos el auto cerca del río y las calcitas quedaron olvidadas en el asiento de adelante.

5. No cortó. Tenía una novia con la que vivía. Me enteré un tiempo después. Ya enamorada, le dije: "Vos sos un tipo cómodo  Te querés ir de ahí pero no querés todo el quilombo de separarte. Pero te vas a enamorar de mi". "Me gusta esa confianza", me contestó.

6. Es antinatural separarse, por eso me cuesta tanto. Durante casi dos años compartís todo con esa persona: lo lindo y lo bueno (un nuevo laburo, viajes, experiencias), también lo malo y doloroso (conflictos, llorisqueos) pero, más que nada, a relatar lo mundano. Te acostumbrás al parpadeo naranja que anuncia su Gtalk en tu barra. Te acostumbras a verlo todos los días después del laburo. Te acostumbras a que te de besitos y te diga "Pupa" y que te quiere mucho.

Entonces no podés procesar del todo cuando, enamorada hasta el tuetano, te dice: "No te quiero más. En el futuro no estoy yo. Entendelo de una vez". Y así es como empieza, supongo, el principio del fin.
posted by Florence at 11:14 PM |

3 Comments:

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At 8:29 AM, Blogger Alicia Seminara said........
Y así, un día, de repente, broken-hearted, volvió Florence.

Te quedás?
 


At 11:39 AM, Blogger Florence said........
Tal vez...
 


At 11:49 PM, Blogger OPI said........
Sos un caso perdido Florencia que querés que te diga.
Un abrazo.