1. Cuando te estás separando sentís que el destino te está imponiendo una difícil prueba: esto te pasa solo a vos, estas ganas de hacerte bolita en la cama y llorar no le correspondieron a nadie antes en la historia. Ponés música, elegís una radio cualquiera, y por primera vez escuchas la letra. Y entendes de qué hablan: de vos, de lo que te pasa, de esas ganas de morirte para dejar de sentir dolor que pensas que solo te corresponden.
2. Pero no. Un poco por intuición y otro poco por conocimiento de causa, sabés que hay otras personas que pasaron por lo mismo. Todas. "Heartache is not personal, is human", lees por ahí. "The plain state of being human is dramatic enough for anyone. You dont need to be a heroin addict or a performance poet to experience extremity. You just have to love someone", escribió Nick Hornby. Y es asi, muchachos.
3. Como sabés que no hay opción, que separarse es, aparentemente, una experiencia de vida, te interesa escuchar casos de éxito. Nadie los recopila, no hay libros sobre esto. Inclusive hay pocos blogs que relaten el paso-a-paso de olvidar definitivamente a alguien. Aunque hay libros de autoayuda, casi ninguno te dice: "Hice esto. Esto me funcionó, esto no". Pienso que eso sería de más ayuda que las cientos de páginas que se escriben describiendo las características del desamor. Ya sabemos que cuando alguien te trata mal hay que irse, que cuando se acaba el amor es mejor hacer las valijas. Pero nadie te explica cómo es que juntaron la ropa, la doblaron y pidieron el taxi que los llevó, definitivamente, a un lugar mejor.
4. Mi amiga Denise borró a su ex de cinco años de todos lados. No se permitió a si misma volver a llamarlo. Nunca más se vieron. A los tres meses conoció a Pao y encontró un mejor amor. No pensó en su ex, ni siquiera para desearle suerte: estaba demasiado feliz pensando en otra cosa.
5. A Fran le pasó distinto. Cuando "she who must not be named", como nos gustaba llamarle entonces, decidió que quería conocer a otras personas, se volvió loco. Empezó a insistir desesperadamente. Le compraba cosas, la perseguía, le pedía por favor que lo reconsidere. Era su primera novia y, él pensaba, la única. Cuando se separaron no la vio más por un año. Pero entonces ya era demasiado tarde: estaba Rochi para acompañarlo.
6. Los casos de éxito me dan la pauta de que es posible dejar de sentirse irremediablemente triste. Cuando te dejan, rechazan tu amor, sentís que no vales nada: si Juan no me quiere, si no desea todo lo bueno que tengo en el mundo para ofrecerle (mi amor), entonces, ¿por qué lo harían otros? El verdadero amor te atraviesa pocas veces en la vida y es natural, supongo, pensar que tardará en volver. Los casos de éxito son vacunas contra el dolor: te recuerdan que, inevitablemente, de cualquier tsunami emocional -- de esos que te ahogan, te tiran para abajo- se sale nadando. Pero no sin -- claro-- el esfuerzo tremendo de la voluntad.
Post a Comment