
Estoy dejando de fumar. No, mentira, no fumo, no estoy dejando el hábito que tantas satisfacciones le trajo a Jorge Lanata. Mis vicios son otros: los cupcakes de Piece of cake, el té de canela y jengibre, la torta de nueces y azúcar negra cuya receta me voy a llevar a la tumba. Y otros, menos buenos, como Twitter, los editoriales de La Nación, los posts de Dario Gallo... bueno, hay de todo. Y, como seguro ya saben, no todos los vicios nos traen satisfacciones. Cierta clase de tipos, ya lo dije mil veces, nos hacen mal.
Entonces, qué pasa cuándo la pregunta es cómo dejarlos. Cómo dejar ese último pucho, cómo renunciar a las tortas y empezar la dieta mañana -- ya, ya, ya, no el lunes, ma-ña-na --, cómo alejarse de Tweetdeck... cómo apagarte, flaco, cómo apagar estas ganas de que me aprietes contra la pared, de que no ignores la luz naranja de mi gtalk en tu barra. Cómo hacer para que estas cosas no me importen.
Con el cigarrillo, easy-peacy, me dice mi viejo. Cuando él dejó de fumar no engordó los famosos 10 kg pero sí fortaleció sus huesos: durante 1 mes cada vez que tenía ganas de fumar, se tomaba un vaso de leche. La dieta, bueno... no es tan fácil. Pero por lo menos tenemos en la cartilla de la obra social una lista de especialistas con cremas, dietas y planes para ayudarnos. Twitter se apaga, la tecnología puede ignorarse. Pero, ¿cómo lo dejas a él? ¿Cómo dejas a alguien que sabés que es malo para vos pero que querés conquistar, cueste lo que cueste, caiga quién caiga?
Chin up. Dignidad. Hay que recordar que no importa cuánto pienses que él es para vos, cuánto te angusties por los kg y kg que estás engordando esperando su llamada, sus textos, su voz; cuánto analices y sobreanalices "qué quiso decir". La realidad es que hasta que el amor llegue, hasta que las proberviales mariposas se muden a nuestra panza de manera permanente, el diágnostico es fácil y la cura sencilla: un clavo saca a otro clavo. El truque de una adicción dañina y permanente por otra que nos quite el aliento y que nos haga igual de mal.
Es que en el cigarrillo como en el amor, el secreto es la voluntad.
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posted by Florence at 4:17 AM