Friday, January 09, 2009


La verdad es que no falla: todos los años, sin excepción, Papá Noel me trae una agenda para estrenar en año nuevo. Esta tradición- que nada tiene que envidiarle a la mítica bombacha rosa- me tiene como loca. Es que una agenda es uno de los únicos regalos que no se puede disfrutar de una sino que se construye en 365 días de reuniones, fiestas, salidas al cine, pic nics, asados, flacos, golosinas, fotos, postales... en fin, son un montón de palabras y adornitos que tienen que esperar para aparecer y formar parte de la bitácora de mi vida.

Entonces me pregunto, ¿es que no me conocen nada? ¿Es que no entienden que para mi el infierno es esperar para que las cosas pasen? ¿no ven que yo quiero atragantarme con la vida, que necesito que una aplanadora de eventos me caiga encima, que el prospecto de que el destino se construye de a poco me vuelve absolutamente loca?

Aparte, ¿por qué a los hombres no les regalan estas cosas? ¿por qué a ningún hombre le regalan agendas? ¿no necesitan un librito que les recuerde cosas? ¿tan eficientes son sus teléfonitos/palms/facebooks/whatever que se niegan a acordarse de las cosas mirando un papel? ¿Qué, las mujeres no tenemos acceso a esta salvadora tecnología?

Concluyo, tristemente, que la única razón por la que las mujeres nos regalamos agendas es porque sabemos- secretamente- que somos las agendas vivientes de los hombres de nuestras vidas. La próxima vez que tu compañero de facultad te pregunte que día es el parcial, tu novio se confunda el día de tu cumpleaños o tu viejo piense que las millas vencen en Octubre (si, pero del 2010) respirá, como yo, y proponete regalarle la próxima Navidad una nueva y sin usar a todos los tipos que te rodean.

Feliz año a todos, ¡espero que sus New Years Resolutions sean tan poco realistas como las mias!

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posted by Florence at 12:40 AM | 12 comments